MORAL SIN DIOS
La mayoría de los creyentes y líderes religiosos piensan que sólo desde la religión puede haber una verdadera actitud moral, porque consideran a Dios: fuente única de todo valor y sentido. De hecho, los ateos y los agnósticos no actúan menos moralmente que los creyentes religiosos, aun cuando sus actos honestos se basen en principios distintos. Tanto los creyentes como los no creyentes, tienden a un discernimiento correcto del bien y del mal, más allá de que en sus prácticas cotidianas resulten o no honestas con sus conciencias.
El argumento común de que la creencia en Dios hace moral a la gente y “si Dios no existiera, todo está permitido” (Fedor Dostoievski), es bastante contradictorio, dado a que muchas personas creyentes y temerosas de Dios han cometido aberraciones y crímenes atroces, tales como: guerras religiosas, cruzadas contra herejes, torturas y genocidios. Y la misma religión los ha inducido a cometer una infinidad de asesinatos: desde el mandamiento de Dios a Moisés hasta la matanza de midianitas –hombres, mujeres, muchachos/as no vírgenes- pasando por las Cruzadas, la Inquisición, los innumerables conflictos entre musulmanes suníes y chiíes, y aquellos que se autoinmolan, convencidos de que el martirio los conducirá al Paraíso. Su creencia en Dios, no les impidió dejar de ser criminales por esa superstición religiosa.
El hombre continuó evolucionando y dejó de ser sometido a una autoridad porque perdió el temor a los dogmas religiosos, que implicaba el castigo de ser condenados a pasar la eternidad en el infierno, si quebrantan los mandamientos divinos. Sin embargo, todavía quedan personas creyentes que padecen el temor divino, pero su comportamiento no es moral, sino inmoral, porque se basan en el cálculo utilitario y el egoísmo, interesados únicamente en salvar su alma condenada.
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esto viene bien a colación con el tema que se debate estos dias en mi blog.
un articulo interesante. un saludo.
http://putoloco.wordpress.com
Considero que habemos muuuuchas personas por el mundo que fingimos y encubrimos miedos, que no somos libres y auténticos. Traemos consigo una conciencia autoritaria en extremo, un policía interno que vigila, que prohíbe, que castiga, que nos ata y no nos deja actuar con libertad. Efectivamente, ese superyo del que habla Freud ha sido formado por los preceptos religiosos y morales, por esos “altos ideales” de los cuales presumimos. Me parece que entre más presumamos de perfección más imperfectos nos hacemos. Entre más nos mostremos “sabios”, bondadosos, santos, buenos, compasivos (sin serlo, en realidad) más nos sumimos en la desgracia, en la inseguridad, en el egoísmo, en la infelicidad.
Quisiera quitarle lo “super” a mi “superyo”, pero no puedo, no sé cómo hacerlo. Ya me tiene cansado y desgastado. ¿Algun libro que recomienden? Gracias